No hace mucho me mudé a un dormitorio al empezar mi primer año en la universidad, y, un buen amigo me dio su viejo Nintendo 64 para que jugara en mis ratos libres.
Finalmente podría jugar a todos esos juegos de mi infancia que no había tocado en más de una década. El Nintendo solo tenía un mando amarillo y una copia medio golpeada de Super Smash Brothers, y como es un regalo no puedes exigir mucho. No me tomó casi nada aburrirme de pelear contra los enemigos del CPU una y otra vez, así que decidí salir a dar una vuelta por el campus y echar un ojo a algunas ventas a de garaje a ver que conseguía.
Gracias a la ignorancia de algunos padres vendiendo cosas de las que no saben nada, terminé con una copia de Pokemon Stadium, Goldeneye, F-Zero, y otros dos controles por apenas dos dólares. Muy satisfecho con mis adquisiciones empecé a conducir fuera del vecindario y en ese momento una última casa llamó mi atención.
Aún no tengo ni idea de porqué me detuve ahí, no había ningún coche estacionado y solo tenían una mesa llena de cacharros de todo tipo a la venta. Pero,
algo me atrajo a ese lugar. Me bajé del auto y un hombre mayor me saludó. Su apariencia era... desagradable. Fue extraño, si me preguntas por qué digo que era desagradable, realmente no sé como explicarlo, no había nada especial que pueda señalar, simplemente había algo sobre él que me ponía los pelos de punta, nervioso, alerta. Todo lo que puedo decirles es que si no hubiese sido plena tarde y con la calle llena de gente, no hubiese siquiera pensado en acercarmele.
Me sonrió y enseguida me preguntó qué estaba buscando. Inmediatamente noté algo raro con uno de sus ojos, probablemente era ciego de él, se le veía opaco y extraño. Hice todo lo posible por mirar a su otro ojo para no ofenderle, y le pregunté si tenía algún videojuego viejo.
Para mi sorpresa, el hombre extraño dijo que si tenía algunos en una caja y se fue al garaje a buscarlos. Yo ya estaba pensando como disculparme de forma educada y salir de esa incomoda situación. Mientra el viejo buscaba los juegos, me quedé mirando el resto de las cosas que habían sobre la mesa. Lo que más llamó mi atención fueron un montón de dibujos parecidos a los que usan en el test de Rorschach, formas extrañas y nada placenteras de mirar, con razón nadie había venido a comprarle. Una de las imágenes me pareció exactamente igual a
Majora's Mask, la misma silueta en forma de corazón con puntas sobresaliendo a los lados. Al principio pensé que como
secretamente estaba deseando encontrarme con ese juego, de alguna manera me había metido la imagen yo mismo en la cabeza. Ahora, dado los eventos que ocurrieron luego, no estoy tan seguro.
Debí haberle preguntado a ese hombre al respecto.